Entre pandemias y escarmientos históricos


De un tiempo a esta parte no se escucha en los Medios de Comunicación otra palabra que "pandemia" y "covid-19". Sólo en Google aparecen más de 450 millones de llamadas con esta palabra. Y a ello hemos de sumarle adjetivos de todo tipo acompañándola. Pero de entre todos sobresale la frase coletilla con la que nos encontramos: "sin precedentes". Y ciertamente es así porque no hace más de tres generaciones que sufrimos la última.

Sin embargo, la Historia está ahí para que recurramos a ella y enmendemos el presente... 


Plaga de Atenas:

En el año 430 a.n.e. Atenas se encontraba asediada por los espartanos. La guerra entre los del Ática y el Peloponeso puso a prueba a las Ligas militares de uno y de otro bando. Los primeros eran diestros en la guerra naval mientras que los segundos lo eran sobre tierra firme. Pero entre ellos vino a lidiar la batalla un enemigo al que no le importaban los intereses de unos y de otros, sino su propia capacidad de supervivencia infectando a todos. 

Muy probablemente por el puerto del Pireo, los trirremes además de hombres, armas y viandas también trajeron de Etiopía atravesando Egipto y Libia el desagradable huésped. Un tercio de las almas confinadas intramuros perdieron la vida. Por un lado los asediadores, y por el otro los asediados, se vieron arrebatados por la Parca. Las piras funerarias eran tan enormes y el olor del humo tan desagradable que hizo que los espartanos huyeran como alma que lleva el diablo, sin saber que en su prisa también cabalgaba el silencioso asesino. Así es como lo cuenta Tucídides en su Historia de la Guerra del Peloponeso. Hasta el año 415 a.n.e., se cuenta que unos y otros, junto a sus vecinos, no se pudieron recuperar de lo que hoy se especula que fueron fiebres tifoideas. 

Así las cosas, no es más que un ejemplo de cómo los hombres podemos llegar a odiarnos incluso sufriendo el mismo mal.

Plaga Antonina:

La denominada Plaga de Galeno entre el 165 y 180 d.n.e. alcanzó a más de 2000 almas diarias en aquél tiempo. El propio emperador Lucio Vero pudo haber muerto debido a ella, pues en aquellos días se encontraba junto a sus tropas luchando en Mesopotamia. Y lo que al parecer pudo haber sido sarampión o viruela, otra vez, sin distinguir ciudadanías y credos, puso en jaque a la mayor potencia del mundo. Unos cinco millones de personas perdieron la vida trágicamente por otro asesino invisible. Fiebre, diarreas e inflamación de la garganta diezmaban las tropas que finalmente llevaron el mal a sus familias.

Muchas almas consternadas buscaron amparo en la magia, la religión o la charlatanería, y no faltaron los "altaneros" que pusieron el grito en el cielo para criticarla desmintiendo su veracidad, tal como nos cuenta Luciano de Samosata.

El historiador Amiano Marcelino contaba que el mal se había trasladado por el Rin a todos los territorios del Imperio, y Eutropio lo confirmó. En cualquier caso, este es otro histórico ejemplo de cómo los enemigos invisibles estuvieron presentes entre las tropelías humanas sin distinguir entre quiénes. 

Y estos no son más de dos de los muchos ejemplos que podemos exponer sucintamente para comprender que convivimos con otros seres que también tratan de hacer lo posible por su supervivencia a costa de los demás. Por lo que todavía hoy, en el siglo XXI, es incomprensible que sigamos anteponiendo los intereses personales por encima de los generales aprovechando el rastro de la inefable Parca. 

Referencias:

Enrique Gozalbes Cravioto y Inmaculada García García. «LA PRIMERA PESTE DE LOS ANTONINOS (165-170). UNA EPIDEMIA EN LA ROMA IMPERIAL»Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia. p. 8.

Papagrigorakis MJ, Yapijakis C, Synodinos PN, Baziotopoulou-Valavani E (2006). «DNA examination of ancient dental pulp incriminates typhoid fever as a probable cause of the Plague of Athens». Int J Infect Dis 10 (3): 206-14

Las grandes epidemias de la historia http://www.teinteresa.es/salud/grandes-epidemias-historia_0_1168685086.html




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